Una tortuga verde a la que los científicos apodaron «3K» recorrió casi 3.000 kilómetros en cuatro meses: salió del puerto de Rangaunu, en el extremo norte de Nueva Zelanda, llegó hasta Wellington y volvió. Lo sabemos porque lleva un transmisor satelital pegado al caparazón.

El dato
El Departamento de Conservación de Nueva Zelanda (DOC), junto con el Zoológico de Auckland, el acuario SEA LIFE Kelly Tarlton’s y comunidades iwi y hapū (pueblos maoríes), reportó el 29 de octubre los primeros resultados del proyecto «Team Turtle». Desde 2025, 11 tortugas verdes que fueron rehabilitadas tras enfermar o lastimarse han sido liberadas con transmisores satelitales y se siguen a diario durante 6 a 12 meses. La meta es llegar a 20.
Los mapas ya muestran dónde pasan más tiempo: los puertos y bahías de Rangaunu, Pārengarenga, Whangārei, la Bahía de las Islas y Manukau. En Rangaunu, por ejemplo, las tortugas prefieren los pastos marinos y los canales del puerto.
El contexto
En Nueva Zelanda las tortugas verdes no anidan, pero juveniles y subadultos visitan con regularidad las aguas cálidas de la Isla Norte. Durante años se supo muy poco de sus rutas. Además, la historia tiene un detalle esperanzador: según el DOC, más de dos tercios de las tortugas verdes que ingresan al centro de rehabilitación se recuperan por completo y vuelven al mar.
Por qué importa
Cuidar un animal que migra es difícil si no sabes por dónde anda. Con estos datos, los equipos pueden señalar los hábitats más importantes y llevar la información a los consejos regionales para que las tortugas cuenten en los planes de manejo de la costa. Es ciencia que se convierte en decisiones, y que nace de una alianza entre un zoológico, un acuario, el Estado y comunidades locales.
Y en Plancton
En el Archipiélago de San Bernardo también hay pastos marinos, manglares y tortugas que dependen de ellos, y quienes mejor conocen esas aguas son las comunidades que viven allí. Esta noticia nos recuerda algo que en Plancton creemos: cuando la gente local, la ciencia y los visitantes cuidadosos miran en la misma dirección, el mar tiene más aliados. Las cosas buenas pasan, así sean pequeñas, como el plancton.

