Durante décadas, la noticia sobre los manglares era siempre la misma: menos, menos y menos. Hasta que alguien se puso a contar con satélites, año por año, y la gráfica cambió de dirección.
Un equipo de la Universidad de Tulane (Estados Unidos), con Zhen Zhang como autor principal y la participación de Daniel Friess, analizó imágenes del satélite Landsat con una resolución de 30 metros, de 1984 a 2023. El estudio salió publicado en la revista Science en 2026.
Lo que encontraron
Entre los años ochenta y alrededor de 2010, el planeta perdió cerca de 3.000 kilómetros cuadrados de manglar. Pero hacia 2010 pasó algo: las ganancias empezaron a compensar las pérdidas. Hoy el área global es apenas un 1 % menor que en los ochenta, y los manglares más densos, los de dosel cerrado, pasaron de ser cerca del 50 % del total a cerca del 58 % en 2023.
Según los investigadores, buena parte de la recuperación viene de manglares que se expanden a zonas nuevas, más que del rebrote de los que ya existían.
La letra pequeña (importante)
Zhang mismo insiste en que esto no significa que los manglares estén sanos en todas partes. En el sudeste asiático se frenaron las pérdidas, pero en África occidental y central la deforestación se aceleró, sobre todo por Nigeria. Es un mapa de contrastes, no un final feliz generalizado.
Por qué lo celebramos
Porque un manglar es una de las mejores aliadas que tiene una costa: protege de las marejadas, es criadero de peces y guarda carbono. Zhang estima que podrían almacenar entre cuatro y cinco veces más carbono que un bosque tropical. Saber que el rumbo global ya giró, y que cuando se cuida el manglar vuelve, es de esas noticias que dan ganas de seguir.
Fuente: Mongabay, sobre el estudio de Zhang et al. en Science (2026).

